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Fecha de edición: 31/01/2011
EL GIGANTE EGOÍSTA
Había una vez un jardín muy hermoso, cubierto de suave céped, grandes flores y doce melocotoneros que en primavera se llenaban de capullos rosados y, en verano, de sabrosos frutos. Los niños de la zona al salir de la escuela, entraban en el jardín y se quedaban allí.
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